IMITANDO AL MAESTRO.


Jesús les dijo: Vengan, vamos nosotros solos a descansar un poco en un lugar tranquilo.

-Marcos 6.31

AL jubilarme me dediqué a ser un voluntario a tiempo completo. Aunque servir como voluntario es personalmente gratificante, a veces puede también ser frustrante y abrumador.

Un día, una amiga me expresó su preocupación por lo sobrecargado que yo estaba. Esto me hizo reflexionar. ¿Por qué estoy trabajando como voluntario? ¿Es porque no puedo decir «no»? ¿O es algo más profundo, como la necesidad de que me necesiten y me reconozcan? ¿He estado sirviendo sólo para recibir la afirmación de otras personas?

Desde entonces he aprendido a reducir mi tiempo como voluntario, y dedico tiempo a orar y reflexionar. Al descuidar mi ser interior, no tenía un balance espiritual. Al servir a otras personas, no estaba esperando en el Señor para recibir fortaleza y dirección. Había olvidado lo que Jesús dijo: «Pues sin mí no pueden ustedes hacer nada» (Juan 15.5).

No había nadie tan comprometido en ayudar a otras personas como Jesús. La multitud no le dejaba descansar. Era necesario, aun para Jesús, apartarse y orar por fortaleza y sabiduría en el servicio a otros. ¿Debemos buscar algo menos que eso?

Oración: Oh Dios, recuérdame cada día descansar y renovar mi espíritu en ti. En el nombre de Jesús. Amén.

Sr. Donald Joiner (Carolina del Norte, EUA)