VERDADEROS AMIGOS.

Un día en las afueras de Capernaum un joven llamado Jacobo a reunido a sus amigos en su casa:

Jacobo: Dicen que Jesús esta en la ciudad desde ayer en la noche, y que hoy está predicando desde muy temprano en una casa al norte de la ciudad.

Isaac: Un amigo dice que Jesús fue bautizado por Juan, y escucharon una voz del cielo que decía "Este es mi Hijo Amado, en quien tengo complacencia".

Lemuel: Yo he escuchado que da vista a los ciegos, hace hablar a los mudos y hace muchas señales por todos los lugares donde va. Yo creo que puede sanar a Emmanuel.

Jairo: Que les parece si llevamos a Emmanuel para que sea sanado, creo que se lo merece, a pesar de no poder caminar siempre ha sido nuestro amigo, siempre nos da buenos consejos y nos escucha cuando necesitamos contar algo. Yo tengo una camilla en la que podemos llevarlo.

Los cuatro amigos fueron a casa de Jairo por la camilla y luego a casa de Emmanuel, un joven paralítico. Lo cargaron por varias calles de la ciudad, bajo un intenso sol, y de pronto, cuando por fin llegan a la casa donde estaba Jesús se llevan la sorpresa de que el lugar esta lleno, abarrotado. Los amigos se miran entre ellos.

- ¿Qué hacemos?
- Miren, de ese lado de la casa hay un pequeño muro, voy a subirme y a decirle a Jesús que salga. - Dijo Isaac.

Pero estando arriba se dió cuenta que no tendrían el acceso para que Jesús saliera de la casa, así que sugirió subir a Emmanuel por el techo, romperlo y llegar hasta donde estaba Jesús.

- Yo voy a conseguir unas cuerdas con los vecinos - dijo Lemuel.
- Yo voy por algo para romper el techo. - Dijo Jairo

Finalmente todo estuvo listo, comenzaron a romper el techo y se pudieron escuchar algunos reclamos de los que estaban abajo. Les llamaron impertinentes y abusivos. Justo en ese momento quedaron marcados en la historia:

Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro. Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. Marcos 2:3-4.

Jesús fue movido por la fe de estos amigos y curó al paralítico. Jesús dijo que no hay amor más grande que el dar la vida por los amigos.

El pecado nos deja paralíticos, si tienes un amigo que no conoce a Jesús ¿estarías dispuesto a hacer lo que sea por llevarlo a los pies de Jesús?
Valora siempre a tus amigos en Cristo, y se como uno de estos amigos del paralítico.