VIAJANDO SEGURO.

Un viajero paró en una pequeña ciudad y preguntó a las personas que allá encontró: “¿Hay algo notable en ésta ciudad?”

La respuesta de las personas fue: “Ésta es una ciudad muy importante. Es el punto de partida para cualquier lugar que usted anhelar ir. Comenzando de aquí, puede llegar a cualquier lugar deseado”.

¿Usted ya paró para pensar en lo que hay de importante en su iglesia? ¿Ya se preguntó lo mismo con relación a su casa? ¿Y el que halla de extender su pensamiento también a su escuela o universidad? Puede comenzar de todos esos lugares e ir a cualquier lugar donde la anela llegar.

Puede ir a la ciudad del perdón, a la montaña de la fe, a la comunidad de la amistad, a la isla de la eternidad.

La mejor manera de hacer todos esos viajes es al lado de un Amigo. Y no hay ninguno mejor que el Señor Jesucristo. Él le da coraje y fuerza, ánimo y perseverancia. Con Él al lado, todos los trayectos serán atrayentes y la alegría jamás le dejará.

Todas las ciudades son importantes, todas las iglesias son benditas, todos los locales de trabajo son excelentes, todas las calles por donde pasamos son alumbradas, todos los días son agradables, nuestra vida es la mejor y la más feliz que podríamos tener — si permitimos que el Señor esté presente a través de nuestro testimonio y vida ejemplar.

Cuando estamos en un lugar, sea él cual sea, es necesario que la luz del Señor sea vista por todos. Cuando nos desplazamos para otro lugar, una rastro de luz debe marcar el camino. Cuando lleguemos al destino deseado, aun cuando esté envuelto en tiniebla, éstas serán disipadas y en su lugar empezara a reinar la paz y la bendición de nuestro amado Dios.

Si el Señor está con usted, todos los lugares donde esté serán muy importantes.