¿Víctima o vencedor de la tentación?

No nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Mateo 6:13.

Velad y orad, para que no entréis en tentación. Mateo 26:41.


Un célebre escritor británico, definió la actitud de millones de personas de la siguiente manera: «Puedo resistir a todo, salvo a la tentación». Hoy en día, resistir a la tentación ya no es un problema para mucha gente, pues simplemente siguen sus impulsos, sus necesidades y sus ambiciones… Hay tentación cada vez que uno está colocado ante una elección que compromete la conciencia.


Desde que Eva fue tentada por Satanás, la humanidad es tentada. Inspirados por el mismo tentador, diariamente los humanos son acosados por tentaciones a las cuales muchos pensaban que nunca sucumbirían.


El que malversó fondos no se imaginaba que el afán de lucro lo esclavizaría al punto de llevarlo a la cárcel. El marido solícito, la mujer ideal, el padre y la madre que aman a sus hijos habrían reaccionado violentamente si se les hubiese dicho que un día el adulterio destruiría su hogar.


Es terrible ver cómo el mal toma la forma de una espiral: “Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Santiago 1:14-15).


¿Cómo salir vencedor de la tentación? No por medio de buenas resoluciones, ni mediante sus propias fuerzas, sino viviendo para el Señor como respuesta a su amor. Velemos y oremos a fin de serle fieles cada día.