AY DEL SOLO !!!!!!!


“…pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante” (Eclesiastes 4:10).

“El éxito no es un destino — es una jornada. Las personas más felices que conozco están ocupadas, trabajando en busca de objetivos específicos. Las más fracasadas y infelices que yo conozco son aquéllas que están caminando sin tener en mente objetivos que valgan a pena.” (Zig Ziglar) La vida es hecha de sueños y de entusiasmo.

Necesitamos estar felices y motivados para grandes conquistas. Debemos creer que, aun cuando todo indique lo contrario, alcanzaremos todos los objetivos y llegaremos al final de nuestra jornada con el corazón regocijando por grandes y placerosas victorias.


¿Y cómo tener la certeza de qué eso acontecerá? ¿Como estar seguro de que las luchas del camino no impedirán nuestro éxito? ¿Como mantenernos alegres frente a las posibles vicisitudes?

No podemos y no debemos andar solos. Es necesario que llevemos un Amigo a nuestro lado. Alguien con quien podamos conversar, sacar dudas, buscar consejos, agarrar la mano en la hora del cansancio.

Alguien que sonrría con nosotros por un éxito logrado. Alguien que preste el hombro cuando las aflicciones nos domine. Alguien que nunca diga: “Desista”.
Alguien que en todas las circunstancias tendrá placer en decirnos: “Continúa… persevera… tu lo conseguirás.

Eres más que vencedor y Yo estoy aquí para ayudarte”.
El mejor Amigo es Jesucristo, nuestro Señor y Salvador. Él es el compañero de todas las horas y a Su lado todo es más bello y agradable. Cuando caminamos en Su presencia, tenemos más sueños y nuestra mente se llena de fe y esperanza.

Y cuando la fe acarrea nuestra vida, todo lo más es gozo y dicha.


¿Está viviendo sin propósitos? Comience con el propósito de invitar a Jesús para ser su Amigo.