TERMINANDO LO INICIADO

Nunca comience un día hasta que no lo termines primero en papel.”


Hoy en día muchas personas están sufriendo de estrés y ansiedad. Son tantas las cosas por hacer que no hallan por donde comenzar, y si la empiezan les cuesta terminar porque hay otras cosas por hacer y quieren terminarlas todas pero no terminan ninguna y al final lo que queda es una gran insatisfacción.

La capacidad de poder iniciar y culminar una tarea determina cuan productivos somos en la vida y hasta en los negocios. Es una necesidad innata el sentirnos productivos, de hecho venimos con esa bendición que Dios pronunció cuando nos creo. El nos bendijo con la capacidad para fructificarnos y multiplicarnos. Dios quiere que seamos productivos.

¿Estoy siendo productivo?
Nuestro  mayor rendimiento lo logramos cuando nos concentramos o enfocamos en las tareas importantes y las culminamos en su totalidad. Para lograrlo debemos centrarnos en las tareas más importantes, y aprender a establecer prioridades y metas en nuestra vida.

Comienze con un día y hágase las siguientes preguntas y anote en un papel:
¿Cuáles son las tareas más importantes que debo realizar hoy?
¿En cuál de esas tareas requiero ayuda de otra u otras personas para completarla?
¿Alguna de ellas puede hacer la tarea mejor que yo?
Recuerde que no podemos hacerlo todo, aunque quisiéramos, y aprender a delegar ciertas tareas nos ayudan a ser más productivos. Lo que podemos hacer es trabajar primero lo primero, y no lo segundo.

Si empezamos una tarea debemos ser determinantes en terminarlas. Es importante que aprendamos la disciplina y la perseverancia. Estas dos distinciones son claves para la productividad. Estas dos distinciones son las que hacen que un deportista se lleve una medalla de oro en una Olimpiada, o un Campeonato Mundial. Sin disciplina y sin perseverancia estaremos condenados a un segundo y último lugar.


Cuando logramos ser más productivos, estaremos más satisfechos con nosotros mismos y nuestra familia estará agradecida, y nuestro negocio  crecerá en rendimiento y rentabilidad. Sabemos lo bien que se siente ser un ganador, hay un aumento de energía, entusiasmo y la autoestima sube. Dios quiere que seamos cabeza, líderes, gente de influencia, gente productiva.

Decide en el día de hoy desarrollar el hábito de terminar lo que empiezas, hazlo de corazón y verás grandes resultados.