LA PERFECCION !!!

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado.
2 Corintios 5:21.


La obra de la salvación efectuada por Jesucristo en la cruz muestra tanto el estado de perdición del hombre como la santidad de Dios, pero también su amor y la perfecta expiación del Señor.


Si nosotros, los seres humanos, no hubiésemos estado absolutamente perdidos, Cristo no habría tenido que morir. Pero teníamos una deuda impagable para con Dios, y nos hallábamos en tal estado pecaminoso, que sólo podíamos aguardar el juicio y la muerte. Por eso el Señor Jesús tuvo que sufrir la muerte, cargado con nuestros pecados.


En la cruz también reconocemos la santidad de Dios, porque no pudo escatimar a su Hijo, sino que él tomó nuestro lugar en la cruz y recibió el juicio que merecían nuestros pecados. Dios es demasiado santo para soportar el mal. Cuando Jesús cargaba con nuestros pecados, el Dios santo se apartó de él y no respondió al grito de angustia de su alma acongojada.


Mas detrás de lo que ocurría en el Gólgota estaba el amor de Dios, quien había entregado a su Hijo a la muerte de cruz, “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.


Cristo expió nuestros pecados en el madero, de modo que al mirar a cada creyente Dios puede asegurar: “Nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades” (Hebreos 8:12).


Finalmente, por la resurrección de su Hijo, Dios atestiguó la perfección de la obra de la expiación.