LOS MITOS DEL SEXO vs LA BIBLIA. Parte 2

 Aqui les continuo con masa mitos sexuales, que debemos examinar con nuestra biblia abierta.


MITO N? 3: «El sexo pre-matrimonial es natural y saludable, por lo tanto, no tiene consecuencias». 

Es un tema que bien podría llenar un libro, pero menciono sólo en forma de bosquejo que «todo lo que el hombre sembrare, eso también segará» (Gálatas 6:7).
El sexo fuera de los votos matrimoniales:

• Crea problemas sexuales dentro de un futuro matrimonio.

• Fomenta falta de confianza en la pareja en la mente de las personas que cometen el acto (2 Samuel 13). 

• Facilita la posibilidad de algo que estamos viendo con más y más frecuencia, «una adicción sexual».
• Siempre existe el temor al embarazo.

• El contexto (tanto físico como emocional) en que generalmente se practica el sexo antes del matrimonio, lejos está de ser el ambiente de amor y ternura del sexo matrimonial. Por lo tanto, distorsiona el concepto de que es o puede ser el sexo como Dios lo diseñó.

• Hoy día hay que agregar las enfermedades transmitidas por el sexo impuro.

• Cuando los novios empiezan a tener relaciones sexuales o aun caricias profundas, el muchacho suele perder el aprecio por la personalidad de su novia y aquellas cualidades internas que perduran, y concentra su atención (quiérase o no) en el cuerpo y en el sexo. La mejor manera de imposibilitar la intimidad emocional de una pareja es comenzar con la intimidad física antes del matrimonio. La Biblia afirma que no es bueno que el hombre esté solo (Génesis 2:18). El Creador le dio una mujer por compañera (Malaquías 2:14).

Algunos propósitos del matrimonio son el compañerismo, la comunión y la intimidad a fin de crear «una sola carne» (Génesis 2:24). 

 Tal intimidad es una necesidad y el ser humano la busca porque le hace falta, pero lamentablemente muchos no la encuentran. En esta búsqueda de intimidad, por lo general el varón busca relaciones físicas antes de las emocionales. Por su parte, la mujer desea tener intimidad emocional antes de entregarse físicamente. Cuando el va rón–por lo general es el muchacho, no la chica, quien apresura el contacto físico–acelera los roces y las caricias en el noviazgo, la muchacha acelera la búsqueda de la intimidad emocional. Esta intimidad emocional se hallará muy pocas veces una vez que hayan precipitado el contacto físico.

«Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios» (Hebreos 13:4).

MITO N? 4: «La homosexualidad es aceptable siempre y cuando es natural para la persona (es decir, nació así). No existe esperanza alguna de que el homosexual cambie».  
Como líderes de la Iglesia, vamos a tener que enfrentar la cuestión de la homosexualidad y el lesbianismo más y más. El ambiente en que salen homosexuales es cada vez más común en la sociedad. Más que nunca tenemos que aferrarnos a lo que dice la Biblia y no a lo que dice la literatura existente sobre el tema. Saber que la homosexualidad es un pecado (no el pecado sino un pecado) le dará esperanza al que la practica, porque para el pecado hay perdón y esperanza de cambiar. «…y esto eráis algunos…» (1 Coíntios 6:9).

MITO N? 5: «El amor (difícil de definir para el mundo, pero por lo general un sentir (algo inesperado que sucede sin previo aviso) es la base para el matrimonio». 

 
  Esto suena bien al juzgarlo a la ligera. Pero, ¡cuántas veces hemos escuchado en la sala de consejos «pero, hermano, lo(a) amo» como si esto contestara (y disculpara) una relación adúltera o diera licencia para un divorcio (con la idea de casarse con otro)! En ningún lugar la Biblia dice que el amor es la base para el matrimonio. En cambio, establece que el matrimonio es la base para el amor. Pablo dice: «…amad a vuestras esposas» (Efesios 5:25) en vez de «casaos con vuestras amantes». Esto no significa que uno no debe estar enamorado de su futuro cónyuge, sino que enfatiza la importancia de amar al cónyuge actual.