MI DESIERTO Y YO ...

Señor:
 
Aquí me encuentro, otra vez hay un desierto que cruzar y es diferente a los anteriores. Nuevamente quieres encontrarte conmigo a través de él y enseñarme cosas nuevas. ¿Qué es lo que todavía no he aprendido? ¿Por qué no he logrado avanzar hacia mi objetivo? A veces siento que no podré continuar, pero tu Espíritu Santo es más fuerte que toda la adversidad que se levante. Él me conforta y me alienta, estremece mi ser y no me puedo escapar.

Las lágrimas corren por mis mejillas y aunque de momento siento que no hay consuelo en medio de mi sollozo, sé que cada una de es lágrimas, delicadamente son guardados por ti. Tú recompensas aquel que aunque angustiado, cargado y oprimido, se esfuerza y que en medio de la carrera sigue luchando y creyendo que tú lo socorrerás.

Señor en este desierto me llevas hacia otra dimensión. A veces lo nuevo asusta, los cambios nos sorprenden, hay puertas que parecen cerrarse, pero aunque esto pase, yo sé que tu vas ha abrir nuevas puertas. ¡Qué lindo es saber, mi Dios, que puedo contar contigo! Que no me has abandonado, que en medio de la arena esos pasos que veo dibujados son tan solo tus pisadas.


Tú, Maestro divino eres el manantial fresco, sacias mi alma y mi sed. Veo tu gloria postrada ante ti, aunque no tenga todas las respuestas, ni haga todas las preguntas. Voy tomada de tu mano aunque no te vea. Sigo creyendo en ti aunque no te sienta. Tengo la seguridad de que has de obrar porque eres Dios fiel y nunca fallas.

Mi voz glorifica tu nombre. En este árido lugar mis fuerzas dependen y provienen de ti. Sé que nunca desamparas a tus hijos. Tú estás aquí, eres inconmovible. Satúrame, lléname cada día más de ti. Que no se acabe nunca esta pasión y devoción que siento tan dentro de mí y que tan solo es por ti. Escóndeme por siempre en el hueco de tu corazón, que es mi lugar secreto.

Que tu gracia inunde mi existir y que tu santo fuego nunca se apague. En este desierto no voy a morir de sed ni de frío, tú vas caminando conmigo, me llevarás pronto a la tierra que has prometido para mí.