ESO SOMOS !!

En esta corta parábola el Señor Jesús describe el gran valor que tiene a sus ojos la Iglesia, es decir, el conjunto de los redimidos desde el primer siglo de nuestra era.

El mercader es un conocedor del tema. No encuentra por casualidad el hermoso ejemplar, sino que busca buenas perlas. 

La perla es el símbolo de la belleza. Es la Iglesia que el Señor ve en toda su hermosura, como cuando ella se presente ante Él en el día del arrebatamiento. Entonces se la presentará “a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha” (Efesios 5:27). 

Esta hermosura otorgada es de naturaleza celestial, porque es el resultado de la propia obra del Salvador. Así como la perla se desarrolla en la concha con el paso del tiempo en el fondo del mar, así se forma la Iglesia durante el tiempo de la gracia.

La imagen de la perla también nos recuerda la unidad de la Iglesia, pero aquí aprendemos a conocer otro aspecto, es decir, en su unidad la Iglesia posee una hermosura que atrae el corazón del Señor. Cada creyente es verdaderamente precioso para el Señor Jesús. 

¿Qué precio pagó por ella ?  Vendió todo lo que tenía. Renunció a su lugar en la gloria, se humilló a sí mismo y tomó forma de siervo. Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella.

¿Cuál es nuestra respuesta a ese amor?